PUENTE ENTRE LA
INSENSIBILIDAD Y LA CARIDAD
El en recorrido narrativo que hasta ahora llevamos, se deja ver a una mujer que se pone al servicio de los que no tienen voz, de los indefensos, que se hace uno con ellos y arriesga hasta su propia seguridad en favor de lo que considera justo, en su caso, la lucha por los derechos humanos fundamentales del pueblo indígena.
La historia que a continuación describo nos deja ver la
acción de Dios por medio de sus servidores, su intervención oportuna. Dios se
hace presente a través de sus enviados, personas que le ofrecen sus manos para
que él levante al desvalido; su voz, para que sea escuchado en sus peticiones;
sus pies, para llegar a donde quiera se le necesite; su oración, para elevar
plegarias y bendiciones. Se dice con frecuencia: ¡Dios provee! Y ¡claro que lo
hace!, por medio de seres humanos como Sor María Narisis en medio de los pobres
y olvidados del mundo, en su caso, en medio de los pueblos indígenas de
Amazonas, Venezuela, y de ésta manera él se hace proveedor de bienestar y ayuda
al que le necesita.
Un ejemplo de lo que planteo fue lo ocurrido a
un niño indígena de San José de Márano, que se encuentra en el Orinoco medio.
El papá lo lleva al ambulatorio de Atabapo con la cabeza toda llagada, la infección le
estaba llegando a los oídos, el papá lo presenta ante el médico y éste le dice,
sin mostrar ningún interés: “¡lávalo con
agua y jabón, llévatelo porque aquí no hay medicinas!” y lo manda a su casa. El
hombre obedece, regresó a su comunidad a cumplir la recomendación médica.
Cuando
Sor María fue de visita a la comunidad, encuentra
al niño con una franela sucia cubriéndole la cabeza, allí hay muchos mosquitos. Ella le quitó la
franela y vio la cabeza llagada y el
rostro hinchado como un monstruo. Obligó al papá que se lo entregara para llevarlo
a Atabapo y encargarse de él urgentemente. Se trataba de una familia muy pobre,
la madre había fallecido dejando al viudo
con 7 muchachitos seguidos uno de otros. El papá se fue con Sor María a llevar
el niño nuevamente al ambulatorio. Ella lo llevó y habló con el médico, éste
evalúa al niño, lo revisa y dice: “¡la infección está muy avanzada y hay que
actuar de rápidamente!”. Luego miró a Sor María y le agradeció por haberlo llevado,
de inmediato se dirigió al papá, lo regaña preguntándole por qué no lo había traído
antes. Sor María le respondió: “Doctor hace apenitas unos días que este niño estuvo
aquí y usted mismo lo vio y le dijo que no había medicinas y que lo lavara con
agua y jabón”. La reacción del médico, Sor María la resume con esta
expresión “¡quedó de piedra!”, y se excusó ante ella prometiendo reparar su
actuación ¡Increíble de verdad!
¡CARAMBA! QUE NECESITAMOS PARA MIRAR LO QUE HAY QUE HACER Y HACERLO. EL BIEN, TODO, SIEMPRE Y BIEN
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