domingo, 6 de enero de 2019

PUENTE ENTRE LA INSENSIBILIDAD Y LA CARIDAD

     
El en recorrido narrativo que hasta ahora llevamos, se deja ver a una mujer que se pone al servicio de los que no tienen voz, de los indefensos, que se hace uno con ellos y arriesga hasta su propia seguridad en favor de lo que considera justo, en su caso, la lucha por los derechos humanos fundamentales del pueblo indígena.
     La historia que a continuación describo nos deja ver la acción de Dios por medio de sus servidores, su intervención oportuna. Dios se hace presente a través de sus enviados, personas que le ofrecen sus manos para que él levante al desvalido; su voz, para que sea escuchado en sus peticiones; sus pies, para llegar a donde quiera se le necesite; su oración, para elevar plegarias y bendiciones. Se dice con frecuencia: ¡Dios provee! Y ¡claro que lo hace!, por medio de seres humanos como Sor María Narisis en medio de los pobres y olvidados del mundo, en su caso, en medio de los pueblos indígenas de Amazonas, Venezuela, y de ésta manera él se hace proveedor de bienestar y ayuda al que le necesita.
     Un ejemplo de lo que planteo fue lo ocurrido a un niño indígena de San José de Márano, que se encuentra en el Orinoco medio. El papá lo lleva al ambulatorio de  Atabapo  con la cabeza toda llagada, la infección le estaba llegando a los oídos, el papá lo presenta ante el médico y éste le dice, sin mostrar ningún  interés: “¡lávalo con agua y jabón, llévatelo porque aquí no hay medicinas!” y lo manda a su casa. El hombre obedece, regresó a su comunidad a cumplir la recomendación médica. 
     Cuando Sor María fue  de visita a la comunidad, encuentra al niño con una franela sucia cubriéndole la cabeza, allí  hay muchos mosquitos. Ella le quitó la franela y  vio la cabeza llagada y el rostro hinchado como un monstruo. Obligó al papá que se lo entregara para llevarlo a Atabapo y encargarse de él urgentemente. Se trataba de una familia muy pobre, la madre había fallecido dejando al  viudo con 7 muchachitos seguidos uno de otros. El papá se fue con Sor María a llevar el niño nuevamente al ambulatorio. Ella lo llevó y habló con el médico, éste evalúa al niño, lo revisa y dice: “¡la infección está muy avanzada y hay que actuar de rápidamente!”. Luego miró a Sor María y le agradeció por haberlo llevado, de inmediato se dirigió al papá, lo regaña preguntándole por qué no lo había traído antes. Sor María le respondió: “Doctor hace apenitas unos días que este niño estuvo aquí y usted mismo lo vio y le dijo que no había medicinas y que lo lavara con agua y jabón”. La reacción del médico,  Sor María la resume con esta expresión “¡quedó de piedra!”, y se excusó ante ella prometiendo reparar su actuación ¡Increíble de verdad!

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